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La Alcaldesa de Molina de Segura, Esther Clavero, lee el pregón de las Fiestas de El Fenazar 2017

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Pregón Fiestas de El Fenazar 2017

 

Jueves, 3 de agosto de 2017

22:30 horas

Dña. Esther Clavero Mira. Alcaldesa de Molina de Segura

 

Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.

 

En El Fenazar, con los primeros días de agosto es tradición que celebréis vuestras Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de los Ángeles. Unas Fiestas que comenzaron, con lo que habéis dado en llamar “Actividades previas” el pasado viernes, 28 de julio y que se prolongarán hasta el lunes, 7 de agosto, y que acogen también a las pedanías hermanas del Campo de Molina como La Espada, La Albarda, Comala y La Hurona.

 

Permitidme que de inicio a este Pregón de vuestras Fiestas saludando al Alcalde-Pedáneo Francisco Javier Piñero López, al Presidente de la Asociación de Vecinos Salvador Pérez Piñero, a la Comisión de Fiestas al completo, en particular a su presidenta Elisabeth Pérez Gomariz, agradeciendo de corazón el honor y la oportunidad que me habéis ofrecido para pregonar vuestras Fiestas.

 

A las Reinas de este año: Mari Carmen, Alba, Claudia, Ainoa, Alejandra y Azucena

 

Saludo también a Dña. Ángeles García Palazón, Alcaldesa Pedánea de Campotéjar Alta y Campotéjar Baja.

 

Al cura párroco D. Eugenio Mengual Andrés.

 

A las concejalas y concejales de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Molina de Segura.

 

Y a las vecinas y vecinos del Fenazar, de las pedanías del Campo de Molina,  y a todos los que nos acompañáis esta noche.

 

Desde luego es para mi un inmenso honor ser la primera pregonera de vuestras fiestas.

 

La celebración de las Fiestas en los Barrios, Pedanías y Urbanizaciones de nuestro pueblo responden a la tradición. Pero es mucho más que eso.

 

Por sí sola, la tradición o la costumbre no junta a las personas. Se unen para hacer un intermedio en sus quehaceres habituales y dedicar unos días a la convivencia, al disfrute en comunidad, y a celebrar en común.

 

Y mucho más, en esta zona del Campo de Molina, donde fluye un sentir especial en todas las pedanías, en sus gentes. Y no solamente entre los que vivís aquí, sino en los que, por lazos sentimentales, de ascendencia, por trabajo, o por cualquier otra razón, pasan aquí estos días o buena parte del año.

 

Me gusta especialmente el texto de la Comisión de Fiestas en el programa de este año: “Si algo hemos aprendido en este tiempo es que, cuando los vecinos y vecinas estamos unidos, no hay nada que se nos resista”, y añaden: “Las Fiestas son, ante todo, una oportunidad para compartir momentos y alegrías con las personas que nos rodean. Unos días en los que sentir orgullo de los amigos y familiares, de los que están y de los que se fueron, y de celebrar que el campo sigue, a pesar de las trabas, cada vía más vivo”.

 

Os felicito, por ese espíritu, por esa fuerza y porque, siendo equipo, habéis preparado unas Fiestas con ilusión y esperanza para, como bien decís: “que todas las personas que nos sentimos parte del Campo de Molina disfrutemos y celebremos unidas”.

 

Enhorabuena, de verdad, por vuestro generoso y gran trabajo.

 

El Fenazar y las pedanías del Campo de Molina está formada por hombres y mujeres que han transformado estas tierras de secano en prósperas producciones de regadío, gracias al agua del Trasvase Tajo-Segura, ahora tan amenazado.

 

El Campo de Molina posee la mayor riqueza hortofrutícola del municipio. Y debemos luchar juntos y unidos para que el agua no nos falte, y que seamos capaces, entre todos, no solamente de mantener esta riqueza que da trabajo y prosperidad, sino además hacerla crecer.

 

En estos campos, los hombres y mujeres no se han desentendido de la tierra a la que están unidos, no la han despreciado, sino que han escarbado en sus entrañas buscando su riqueza y su provecho. Han aprendido de sus ancestros a amar la tierra que les da de comer.

 

Molina de Segura es un municipio que quiere ser ciudad. Pero también es una ciudad que quiere ser pueblo. El tiempo y el siglo en el que vivimos nos exige retos de modernidad, avanzar para no perder el paso del progreso.  Pero hay que detenerse. Detenerse y pensar, y ser conscientes de lo que nos enseñaron nuestros antepasados.

 

Darnos cuenta de que el progreso no debe cerrar la puerta a la naturaleza, a la tradición y a las costumbres, al respeto por nuestra historia y nuestras realidades. Ser conscientes de que esto también es nuestro futuro.

 

Creo, y esto lo digo desde el convencimiento más absoluto, que lo verdaderamente sabio es saber entender el equilibrio entre el progreso, racional, equilibrado, sin brechas sociales, y la puesta en valor de los espacios naturales, de la agricultura, de la tierra y su valor como elemento de vida.

 

Por esa razón considero muy importante la tarea que nos hemos impuesto en el nuevo gobierno en Molina de Segura, de cohesión territorial, de mantener el equilibrio entre las zonas del campo, pedanías, urbanizaciones y el casco urbano.

 

La puesta en marcha de proyectos de futuro que integren, que cohesionen, que comuniquen, que nos acerquen…

 

Mirad esta gran belleza. Una belleza que, a veces, al ser tan cotidiana para nosotros, no valoramos lo suficiente, pero son tierras de una riqueza impresionante para quienes las conocemos y que aún somos capaces de sorprendernos con sus extraordinarios rincones, al abrigo de la Sierra de Lúgar y la Sierra de la Pila, espacios naturales protegidos.

 

Estas tierras poseen la doble cualidad de su belleza como espacios naturales, un patrimonio de incuestionable valor ecológico, y también la fertilidad de las producciones agrícolas.

 

Es cierto que se ha hecho mucho para la recuperación del patrimonio histórico y ecológico de Molina de Segura, pero debo, y debo decirlo esta noche, no por la habitual complacencia, que es una infausta característica de los políticos, sino por hacer una ejercicio de honestidad y autocrítica que, dicho lo anterior, también hay que decir que no se ha hecho lo suficiente.

 

Creo que en este tiempo que nos ha tocado vivir debemos ser más ambiciosos. Muy ambiciosos. Y entender que el diálogo y las necesidades de la gente son prioridades absolutas.

 

Y por eso digo que no hemos hecho lo suficiente, y que debemos, tenemos la obligación de devolver a estas tierras el respeto y la consideración que merecen, de trabajar para impulsar sus valores: mediombientales, paisajísticos, ecológicos, turísticos…

 

Mucho. Queda mucho por hacer. Se lo debemos a esta tierra. Se lo debemos a nuestros antepasados y sobre todo, se lo debemos a las generaciones futuras.

 

Yo no sé si es cierto el dicho de que uno “no es de donde nace, sino de donde pace”. Lo que sí es cierto es que amo profundamente esta tierra, a pesar de mi innegable vocación universal. Amo el lugar al que he unido mi vida y la responsabilidad política desde hace ya muchos años. Y mucho más, ahora, como Alcaldesa de todas y todos las molinenses.

 

Quiero que mi hijo crezca aprendiendo y disfrutando la belleza de esta tierra. Es un deseo sincero que espero poder cumplir.

 

Quiero aprovechar también la oportunidad que me dais esta noche de pronunciar el Pregón, para hacer un pequeño reconocimiento a quienes, recorriendo estos parajes, nos han enseñando a conocerlos y a admirarlos. Uno de ellos es el pintor Fulgencio Saura Mira, a quien, en el año 2001, el entonces Centro de Estudios Molinenses le publicó un hermoso libro titulado “Pedanías del Campo de Molina” y a lo largo de sus páginas nos descubre parajes y personajes de lugares como La Albarda, La Hurona, El Fenazar, Campotéjar…

 

También quiero destacar el trabajo que durante tantos años de investigación realizaron personas como el Cronista de la Villa, Antonio de los Reyes, María Cano Gomariz, Antonio del Ramo Jiménez o los historiadores Felipe González Caballero y Domingo Beltrán Corbalán.

 

Algunas publicaciones molinenses como la revista “Setenil” recogen importantes estudios de la riqueza arqueológica de estas zonas de Molina, como los sorprendentes hallazgos de conjuntos de arrecifes coralinos y de fósiles, catalogados como los más interesantes del municipio.

 

También son importantes las aportaciones de Santiago Pastor, un gran amigo, en su libro “Dinamismo y Vanguardia”, para conocer la realidad socioeconómica de nuestro pueblo, con especial interés en el estudio de la historia y distribución de la riqueza en las zonas del Campo de Molina.

 

O la interesantísima aportación del escritor Manuel Moyano con el libro que describe las rutas y los rincones más importantes, los trabajos de nuestras compañeras Carmen Mondéjar y María José Hernández desde la Concejalía de Medio Ambiente.

 

Indudablemente, son muy numerosos los testimonios que dan fe de las enormes cualidades turísticas, ambientales, paisajísticas, ecológicas y de todo tipo que esconden estos parajes de nuestro municipio. Estas tierras, aparte de ser un recurso vital imprescindible - Necios seríamos si diésemos la espalda al campo -, también encierran enseñanzas vitales para el alma.

 

No desdeñemos estas enseñanzas, de las que mucho saben personas para mí tan entrañables como Bernardino Pérez Pérez, o Salvador Pérez Piñero, y tantos otros hombres y mujeres que enraizaron y continúan sembrando aquí sus vidas y sus anhelos. Permitidme aquí una mención especial a la memoria de Salvador Pérez Sánchez “Salvadorete”, que tanto hizo por El Fenazar.

 

Pero quiero detenerme en los hombres y mujeres del Campo de Molina. Estos parajes esconden historias ancestrales, lugares míticos, en ocasiones atávicos, no exentos de supersticiones, un folclore peculiar, gastronomía auténtica (ahora la llaman cocina de producto), y costumbres que han hecho identidad a lo largo del tiempo.

 

Hay personajes que pueblan estas tierras con una riqueza vital inusual y sorprendente, que han sabido recoger escritores y pintores, pero estoy completamente segura de que aún queda mucho, muchísimo por recuperar, y que sería una pena que se perdiese la inmensa riqueza etnológica y etnográfica del Campo de Molina. Es una de nuestras asignaturas pendientes.

 

Ahí está, para cuidarlo y ponerlo en valor, el Centro de la Albarda, dedicado a los ritos y tradiciones del Campo de Molina.

 

Pero permitidme que rinda mi particular homenaje a las mujeres de esta tierra. Que nos fijemos por un instante en la inmensa capacidad de supervivencia, de ejemplo, de tenacidad y resistencia a la adversidad de las mujeres en estas tierras del campo de Molina. Va para ellas, para las generaciones de mujeres (nuestras madres, nuestras abuelas), que han habitado estas tierras y que han contribuido tanto al enriquecimiento y la sabiduría de nuestra comunidad, y que han sido las portadoras y las transmisoras de nuestra cultura.

 

Creo que también es de justicia detenerse un rato para hablar de lo importante que ha sido para esta tierra el Trasvase Tajo Segura. La Comunidad de Regantes de Campotéjar explota una extensa y fértil zona de 27.000 tahúllas de secano que se transformaron en regadío. Números aproximados pero, como dije antes, muy importantes.

 

Modernas explotaciones agrícolas de riego localizado por goteo. O la unión de agricultores que posibilitó, en 2002 la creación de la Sociedad Agraria de Transformación de Campotéjar del Segura, dando paso a la comercialización de productos de gran calidad en los mercados español, alemán, belga, francés, holandés o británico.

 

Qué duda cabe de que el agua se ha convertido en oro líquido, es una necesidad básica en nuestra Región. Necesidad para vivir y para hacer progresar esta tierra. Es una reivindicación que no deberíamos olvidar nunca.

 

He hablado de cohesión territorial, de integración de todas las zonas de nuestro municipio. Hay un proyecto, tremendamente ilusionante, pero a la vez complejo, que es la puesta en marcha de los procesos de Participación Ciudadana y los Presupuestos Participativos. Os agradezco vuestra contribución, vuestra paciencia, que está siendo fundamental para llevar a cabo muchos proyectos de futuro en nuestro pueblo y en las pedanías.

 

De eso hablaba y de eso hablo. De que tenemos que seguir trabajando juntos y juntas para dar solución a estas necesidades vecinales, a través del mecanismo de los presupuestos participativos y con todos los recursos municipales. No podemos permitir que haya zonas olvidadas, ni que nadie se sienta vecino de segunda categoría.

 

En ese empeño estamos… Y también en Fiestas. Y como se trata de un remanso en el camino, y de disfrutar de la convivencia vecinal,  voy terminado ya, pero sin olvidar que el empeño de un Pregón ha de ser proclamar la Fiesta.

 

Siempre se han caracterizado las Fiestas del Fenazar por sus buenas actuaciones musicales, y por una comisión de fiestas bien nutrida de jóvenes, y esto me enorgullece porque no es lo habitual,  con ganas de ofrecer novedades, como la I Concentración de Cetrería y consolidar otras actividades como el Concurso de Mascotas, los campeonatos deportivos, la ruta senderista, las salidas en bici, el Maratón de Zumba, el Concurso de Gachasmigas y un largo etcétera.

 

Y además, me parece un gran acierto que dediquéis buena parte de las actividades de Fiestas a los niños. Se quedará en su memoria el tiempo que disfrutaron de las fiestas de su infancia junto a sus amigos, sus padres y abuelos.

 

Por otro lado, os animo a que continuéis con este acto del Pregón de Fiestas. Todas las aportaciones orales formarán parte de la memoria colectiva del Fenazar y del Campo de Molina.

 

Y, por supuesto, es imprescindible que haya en unas buenas Fiestas que se precien las comidas y cenas vecinales con su acompañamiento musical. Nada hay más enriquecedor en estas noches de verano que juntarse para disfrutar en común de una buena cena y animación musical.

 

Y quiero terminar diciendo que deseo de todo corazón que disfrutéis de unas muy felices fiestas y que me tenéis y me tendréis siempre a vuestra entera disposición, del mismo modo que yo también os pido colaboración y comprensión para que, entre todos, logremos avanzar en el objetivo común de tener un pueblo mejor.

 

Como dice la Comisión en su saludo: Yo soy Fenazar. A por las Fiestas!!!

 

Muchas gracias.